A finales del siglo XIX y principios del XX, anarquistas y comunistas montaron sus propias imprentas para difundir sus ideas, sorteando así la prensa mayoritaria que los ignoraba o perseguía. Estos talleres, a menudo clandestinos y nómadas, imprimían periódicos, folletos y manifiestos. Solo en España, entre 1869 y 1939, se contabilizan más de 800 publicaciones periódicas de este ámbito. Algunas alcanzaron tiradas extraordinarias: el diario Solidaridad Obrera, que en 1917 llegó a los 17.000 ejemplares, multiplicó por cinco la media de su sector. En la II República su tirada oscilaba entre 26.000 y 40.000 ejemplares, y durante la Guerra Civil alcanzó los 200.000, una cifra que rivalizaba con los grandes diarios comerciales de la época. Estudio sobre “La prensa anarquista y anarcosindicalista en España desde la I Internacional hasta el final de la Guerra civil”