una deuda que el niño pagará con su arquitectura cerebral.

El estudio longitudinal del Dr. Zhao y su equipo (2022), realizado con una cohorte prospectiva de 152 niños seguidos desde los 6 hasta los 72 meses de edad, aporta evidencia detallada sobre la relación entre trayectorias tempranas de tiempo de pantalla y el desarrollo cognitivo y socioemocional. Su fortaleza radica en el seguimiento multipunto y el ajuste por variables familiares y del desarrollo temprano, lo que lo convierte en una referencia relevante para la formulación de recomendaciones basadas en evidencia en primera infancia.

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