Wu y Zhang (2025) documentan en su estudio cómo China construyó desde 2004 un andamiaje regulatorio integral —con límites temporales automáticos, verificación policial de identidad y reconocimiento facial aleatorio desde 2021— para prevenir la adicción a juegos online en menores. Su análisis revela que, aun con infraestructura estatal masiva, persisten problemas de implementación que evidencian los límites de toda regulación técnica sin acompañamiento parental efectivo.